Porfiada!

Estaba en el stand de premios de fidelidad al cliente cuando se acerca una señora y me dice: Los jarritos de café son muy chiquitos?? (obvio que sin anteponer el saludo… para qué cuernos me va a decir “hola”??!!)

Bueno, le digo que si. Si los quiere canjear, voy hasta el deposito a buscarlos… La señora se queda pensando y me dice “si, traelos que los llevo igual aunque sean chiquitos”

Subo al deposito y cuando los voy a sacar de la caja para revisar si estaban bien…

La mujer me dice: “Ahhh..pero son muy chiquitos!! No dejá, no los llevo… voy a seguir juntando más puntitos para llevarme algo más grande….

Mujeeeeer!! Te dije que eran chiquitos!!! Si serás porfiada!!! Grrrr!!

Las excepciones

Debo hacer la salvedad, de que no todos son iguales… No todos los clientes son agresivos, malos o locos! (jaja!!). También hay de los otros, o sea de los buenos, los amables y atentos.

Son pocos pero la verdad es que esa minoría te hace sentir bien y te da ganas de verlos y de poder hablar un ratito con ellos. Como dije en un post anterior algunos hasta se acuerdan de vos cuando se van de vacaciones y a su regreso, se plantan en tu fila, esperan que atiendas a todos y cuando llegó su turno, te dicen “te traje esto” y a uno (creo que hablo por todos) se le ilumina el alma.

A veces, hasta se acuerdan del día de tu cumpleaños y te saludan, como si fueras parte de su familia. A lo mejor no tenía nada que comprar pero se acercó hasta el supermercado… solo para saludarte.

A lo largo de mis años de trabajo, he recibido muchas atenciones: un llavero, una torta de chocolate, algunos que otros caramelos, una caja de garotos… muchas cosas!. Y sin contar lo material, el afecto y el apoyo ha sido siempre una moneda constante…

El solo hecho de saber que sos parte de su vida o que al menos ocupaste un segundo su memoria….  Es importante!

 

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